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Mostrando las entradas etiquetadas como Emociones

Vuelos

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Tantos vuelos y yo aún sin conocer el nombre de los pájaros  ...

Puertas

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Hay puertas apacibles que dibujan los itinerarios recorridos, una y otra vez, las rutas de lo certero y de lo conocido. Hay puertas que se abren y se cierran sin cesar, las del recuerdo y la memoria, las que nos devuelven los rumores del ayer. Hay puertas secretas donde se hunden los misterios y las preguntas, dotadas de múltiples candados y cerrojos que nos dificultan avanzar. Hay puertas anhelantes de sol, ráfagas luminosas de las razones y de la ilusión. Hay puertas auténticas que nos conducen a la travesía de ser quienes somos. Hay puertas que engañan, confunden y distraen y nos apartan del camino. Hay puertas de la compañía cálida y otras de la angustia y de la soledad. Hay puertas oscuras y otras diáfanas. Puertas amor y otras rencor. Puertas claridad y otras penumbra. Puertas confianza y otras peligro. Puertas que perfilan el bosquejo de un mapa que extendemos y plegamos, borramos y volvemos a dibujar. Planos donde marcamos las postas de un destino. Por fin hay puert...

Que nunca te falte

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Que nunca te falte un amigo, ese espejo donde ser vos mismo. El que te escucha, sin juzgarte. La mano que toma la tuya sin pedirte nada, sin condicionarte. Que no te falte el abrigo de la amistad cuando hace frio. Ni su voz en la noche más oscura antes que se vislumbre el alba. Que no te falte su abrazo cada vez que el mundo se parte  en mil pedazos frente a tu rostro. Que no te falte su compañía en la risa, su entusiasmo en el canto,  su pasión en la aventura. Que no te falte su presencia en la necesidad íntima de compartir aún en medio del silencio. Un amigo es un tesoro vedado a la mayoría. Un rincón en el mundo inundado de sol para brindarte luz y alegría. Como dijera Armando Tejada Gómez “tener un amigo es vivir la vida dos veces”. Que nunca te falte un amigo. Que nunca me falte. Silvia Susana Durruty

Preguntas sin respuesta

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 Está abrumada por sus errores, se equivoca, acierta a veces, sólo a veces. Descubre que algo le juega trampas, en las que cae, siempre cae. Se sorprende con su propio estupor, es que no comprende, lo intenta pero no comprende. Descubre que no puede con todo y se pregunta si acaso  no es eso lo que está bien. Ya gastó todas las cartas del mazo y no hay comodín que la acomode. Se pregunta si no está bien sangrar porque la vida misma  es un trampolín que te empuja hacia ríos con y sin agua. Descubre algo bueno en ella y lo protege como puede. Se pregunta porqué  la penumbra, el agobio,  se pregunta el porqué del despertar  sin previo aviso de aquel antiguo dolor.