Infancia
Me envuelve un desvarío de huellas el pasillo largo deshace las ausencias. Me embriago con el sabor a barrio a calles tranquilas, a veredas amplias. Enfrente la profesora de piano a la vuelta la modista. Unos pasos más allá la casa blanca la de mi abuela. Creo oír como ecos la risa de mis hermanos. Cercanas las voces de mis primas inaugurando el juego. La soga, el elástico, las tizas el ruido metálico de mis cacerolitas Alguna que otra esquina me devuelve sensaciones olvidadas. El almacén y la emoción del del chocolatīn suchard. Mis galles favoritas, provocativas detrás del ojo de la lata bermellón. Casa de la niñez. Casa del hombre llegando a la luna de la tele blanco y negro. Del ángel guardián y el hombre de la bolsa batiéndose a duelo. Del abrazo de la muñeca tejida apretada entre mi brazo y la almohada las noches de miedo. En el fondo un cantero de flores acaricia tibiamente mis ojos. Parece, puedo tocar el aroma de la infancia escapar de las ollas en la cocina. P...